7 de agosto- 17 de octubre 2015

Centro de Arte Contemporáneo/ Cuenca


La Fundación Antonio Pérez inaugura una doble exposición del artista valenciano Joan Verdú que tendrá lugar en la sede de Cuenca y en el Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

Joan Verdú (Alzira, 1959), presenta una muestra en la que se recoge una selección de sus últimos trabajos pictóricos desde 2012 hasta hoy, así como una selección de fotografías de 2013/2014. La exposición estará acompañada de un catálogo con una presentación de Juan de San Roman y un texto del comisario Vicente Jarque Soriano, con traducción al inglés.

En ambas salas se podrán ver más de cuarenta obras que han sido recopiladas de manera que, en la sede de Cuenca se exhibirán la serie pictórica titulada Trenca el vidre, así como la serie fotográfica El ser humano. Y en el Museo de Obra Gráfica se expondrá la serie All correct.  Todas ellas ejemplos de la estética pop que identifica a Joan Verdú, artista multidisciplinar que experimenta no sólo con la técnica de esta corriente, sino también con la temática,  abanderada por el lenguaje publicitario que tantos artistas han trabajado desde los años sesenta del siglo XX hasta hoy.

Las obras que forman parte de esta exposición (en realidad doble, repartida entre los espacios de Cuenca y San Clemente) fueron realizadas entre 2010 y 2013. La componen tres series, todas ellas vinculadas a la que ha venido siendo su trayectoria. All correct consta de un conjunto de doce acrílicos de temática diversa, pero homogeneizados por las reiteradas alusiones a ele- mentos de ese vocabulario al que acabo de referirme. Su origen tiene que ver con una circunstancia extraña. Cuenta el artista: “Me dieron una carta de colores   de Titanlux”. De hecho, Verdú estaba desde tiempo atrás familiarizado con esos materiales (unos esmaltes sin- téticos que, por cierto, comenzaron a producirse hacia 1934 –año interesante- en la legendaria fábrica Titán, fundada en 1917 –otro año interesante). El caso es que entonces el pintor intentó “hacer cosas”, pero no con los pigmentos, sino con las planchitas que formaban   la propia carta, sacándolas de su sitio, y resulta que    se hizo unos cortes en la mano: Els color tallen (“Los colores cortan”). Pero también puede ser verdad que, como reza el titulo de la pintura que hace pareja con la anterior, Els colors curen (“Los colores curan”). Es clara la referencia a la dimensión física, corporal, también in- trínseca a la manera en que Verdú entiende el trabajo del artista. […]

 

 

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El título de la serie podría llamar a engaño. Pues All correct parece aludir a una especie de autosatisfacción, acaso un tanto arrogante, por un trabajo supuestamente impecable. Pero no se trata exactamente de eso. Este conjunto es parte de una trilogía (D’Alló Correcte, “De lo correcto”) en la que había más cosas (24 Relatos cortos, un elenco de motivos de su vocabulario previamente trabajados, y Mystique doméstique, en forma de óleos sobre pizarras) en las que Verdú se mostraba particularmente libre, aunque no libre de su vocabulario. Es natural. […]

En otra pintura de la serie aparece el conejo yacente en un lecho amplio bajo una guapa pin up (o play mate). También el tema es la energía en torno al conejo, en esta ocasión Energía sexual. Verdú se ha  venido ocupando del asunto, esto es, del erotismo, desde años atrás. Por ejemplo, en 2000, en su exposición de A&D (Ángeles y demonios), en donde lo angelical y lo demoniaco (que fundaba, dicho sea de paso, en un texto del gran neoplatónico Pseudo-Dionisio Areopagita, La jerarquía celestial) se conjugaba con algunas imágenes de unas chicas tan fantásticas como provocativas, en fotografías repintadas al óleo, y en las que aparecían bastante bien reconocibles, por así decir, en su estructura básica. Es así como Verdú transita libremente des- de la teología a la psicología, de la psicología al arte, y del arte a la vida. Y viceversa.

 

Lo cual nos lleva precisamente a la fotografía. En la exposición puede verse también una serie de seis imágenes fotográficas que se  presentan  a  manera  de dípticos, con el logo del Gobierno de España (en concreto, del llamado Misterio de la vida y su transcurso), y que se ocupan de El ser humano en algunos de sus aspectos: enigma, fetiche, juego, souvenir, sueño, viaje. En algunos de esos registros, dominados todos por la ironía o el directo sarcasmo, encontramos elementos  o claras reminiscencias procedentes de su trayectoria anterior. Esto es obvio, por ejemplo, en Un souvenir, en donde una convencional ristra de postales para turistas es contestada por otra que representa los forats, esos intrigantes “agujeros” que parecieron obsesionarle hacia 2000. […]

 

 Texto Vicente Jarque

 

 

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