7 de junio – 13 de julio 2014 

Museo de Obra Gráfica/ San Clemente


La Fundación Antonio Pérez presenta una doble  exposición del joven artista valenciano Rubén Fuentes Fuertes  que tendrá lugar en la sede de Cuenca y en el Museo de Obra Gráfica de San Clemente. Desde hace unos años una obra suya forma parte de la colección permanente de la Fundación y ahora, bajo los títulos  Diminutivo y Lost Train, Rubén Fuentes nos traslada desde su taller un proyecto que como el mismo explica:

 << El origen fue la intención de mostrar el proceso de maquetas y dibujos previos a la realización de obras de gran escala o de instalaciones. Posteriormente se sumaron obras escultóricas de pequeño formato , nuevas series y una instalación titulada La mesa en el taller para la sede de la fundación y otra titulada Lost Train para el museo de obra gráfica de San Clemente. Mediante aproximaciones a pequeña escala y en materiales poco “nobles” o no definitivos, como la escayola, el esparto o deshechos de tableros, esta iniciativa pretende mostrar al espectador cómo se desarrolla una exposición de la envergadura de “Superlativo”. La elección de la Fundación Antonio Pérez en Cuenca vino determinada por mi apego a la ciudad y la intuición de que estas salas podían albergar y dignificar el concepto que tengo de esta muestra…>>.                                                                                    

                                                                                                                                     Rubén Fuentes Fuertes

 

 

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Visita de los alumnos del Centro Ocupacional de San Clemente

 

 

Tic-tac-tic-tac

Tic, tac, tic, tac…el tiempo es una repetición inexorable y continua interpretada por el estudio, la seriación por etapas, el continuo progreso. Rubén Fuentes Fuertes ha dado un paso adelante al llevar consigo cactus, notarios, robots, bocetos, proyectos y realidades para complementar la instalación de la Sala San Clemente.

Las traviesas de las vías del tren son sus pasos y la estación sucesiva, una incógnita oscura que se asoma inquietante pero que sirve de enlace entre el proyecto Diminuto y su inminente Superlativo. Los caminantes suben a este tren de juguete sin saber su meta, pero con la certeza material que forman parte del juego sin importarle demasiado cuál será su suerte. Forman una fila ordenada y sumisa llevando consigo el bagaje de experiencias que les hace ser un eslabón en el camino del artista.

La madera sigue siendo el alma y comparte protagonismo en esta ocasión con el yeso inmaculado, del que están hechos estos humanoides rechonchos y entrañables, un material en el que se siente cómodo el artista y que ha hecho suyo. Como si fuera óleo, retoca, moldea y juega con él para llegar a las formas que necesita sin quitar la espontaneidad del diálogo. Al considerarse un material no definitivo, da una sensación de inacabado que le permite experimentar conceptos que sería complicado realizar con otro elemento. El blanco que cubre el tren y los pasajeros es como un lienzo por estrenar, una nueva etapa que se abre, no es una obra inacabada sino un misterio.

Un enigma que suscita la curiosidad infantil remarcada por el tren de juguete, un viaje al pasado para encontrarse a uno mismo, en la simplicidad de lo básico. Un retorno a los pilares de lo fundamental en contraposición con el progreso que reflejan los robots, en este caso intenta un pasito atrás temporal y formal para coger impulso hacia adelante, en busca de la esencia. De nuevo se encuentra este contraste pasado-presente en la repetición, en el tic tac del reloj que no para siendo consciente de lo que supone, que sigue y sigue hacia adelante.

Miguel Mallol

Comisario y crítico de arte

 

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foto Jorge Montero

 

 

Para saber más

http://www.fuentesfuertes.es/

 

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Diputacion de Cuenca

Fundacion Antonio Pérez

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