30 abril -22 junio 2014

Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca 


LA PINTURA ES MI ESPEJO

Demos por entendido que no soy escritor, si acaso se pintar un poco.

Aclaradas las cosas, me gustaría compartir contigo unas reflexiones mías sobre la ingrata y maravillosa suerte de ser y vivir como pintor.

Apuntes de todos los días, al hilo de los años, reflejan el fluir y refluir de mi estado de ánimo ante esta tan difícil condición, ser pintor... pues ¿porqué pintar, para quién pintar y qué pintar?

¿Cómo llevar tan exclusiva pasión sin perturbar de cier­ta manera tu vida? Son notas, algunas fechadas, otras no, apuntadas en un pequeño cuaderno que ya no tiene color, y que me acompaña desde hace muchísimos años.

Reflexiones sobre el trabajo, juicios sobre pintores y sus obras, a veces equivocados, enfados íntimos, estas notas que muchos de nosotros registramos así, al final de un día de trabajo, como guardianes de una frágil memoria y que son fieles testimonios de momentos, ya pasados.

Pensamientos hasta ahora, nunca revelados, porque si te digo la verdad, creo poco en la necesidad y utilidad de llenar páginas y páginas de doctos textos sobre la pintura.

Sabes, cuando venía Francisco Bores a mi casa, miraba, con esta mirada tan profunda suya, mis últimos cuadros colgados en la pared. Miraba y no decía nada. Pero' lo creas o no, estas miradas silenciosas me enseñaron mucho más sobre la pintura, y sobre la mía en particular, que cualquiera de las teorías y manifiestos que nos invaden todos los días.

Bien, como te decía, tengo mis dudas sobre los escritos de pintores que intentan revelar el porqué de su pintura.

 

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APUNTES DEL CUADERNO


 

-        Querer y dejarse llevar.

-        El impulso contenido, retenido ahí está la verdadera fuerza.

-        Sentir la forma correr en el brazo.

-        Por su silencio, la inmensidad de su espacio, el cuadro debe

crear el vacío alrededor.

-        Un cuadro nunca está terminado cuando los crees, casi

siempre sobra o falta algo.

-        En los cuadros de Picasso, lo superfluo es siempre necesario.

-        Pintar, servirse de todo el alfabeto.

-        Mi pintura al parecer da miedo por lo menos es algo.

-        No hacer nada que sea gratuito.

-        Hace tiempo en este siglo que los pintores se masturban.

-        El pudor de los verdaderos pintores.

-        La increíble fatuidad de los arquitectos mediocres.

 

No hay más pesado, por ejemplo, que los escritos teóricos de Torres­García, o las justificaciones a posteriori de Dubuffet, y sin embargo que buenos pintores y que pinturas tan lúdicas.

Mi pintura es mi espejo, mi trabajo, mi justificación. Debo dejar al espectador la libertad de recibir y resolver a su manera las interrogaciones expresadas por mis cuadros.

Pues para mí, el cuadro será siempre una pregunta sin respuesta definitiva. Decía Paul Valery "Si un tipo  de  pin­tura conviene a una época, la época siguiente verá en esta conveniencia una convención". ¡El tiempo es siempre el implacable juez!

Hojeando mi cuaderno, aparecen, yaciendo en las páginas, nombres de pintores famosos en el momento, que fueron a veces soberbios conmigo, y ahora bien olvidados,  me dejan  en la boca el sutil sabor de la humildad. Pero, a lo mejor, soy  la misma estirpe, y por vanidoso el ridículo me matará en cualquier esquina de estas páginas.


Me atemoriza la hipertrofia del ego de los artistas de hoy en día, no tiene límite su paranoia y prefiero sinceramente la modestia, siempre buena compañera en el camino.

Cada día y sin justificación ninguna crecen las medidas de los cuadros, dando sin razón a un soneto el tamaño de un poema sinfónico. Las salas de exposiciones y museos están invadidos en sus espacios por supuestas instalaciones, se empaquetan edificios, preferentemente, obras de arquitectos muertos, se pintan los árboles del bosque desfigurando la naturaleza, y para estar de moda con obras biológicamente degradables, pegan los restos de su comida en los cuadros.

 

-    Del navajazo en la eternidad del blanco de la hoja, nace un dibujo.

-    Se muy bien cuantos puntos flacos se escondes detrás de

todas estas falsas audacias.

-    Hay en nuestros días muy poco estilo, pero sí muchas

maneras y sé las peores.

-    Hacer el amor sin amar. ¡El absurdo total!

-    ¿Qué es lo que me empuja?

-    No intento aparentar, pero sencillamente no desaparecer.

-    El miedo de la vuelta atrás.

-    Más me adelanto en mi trabajo, más se hace lejana la meta.

-    Es increíble como siempre, el hombre quiere arreglar la

condición de los demás.

-    No me creo por encima de los demás, ni por debajo, pero sí

al lado, sencillamente.

-    Me gusta esta literatura del silencio, en la cual se oye todo.

-    La mediocridad, este mal endémico, el peor enemigo.

 

Nuestro pintor ya no sabe qué decir, cómo decirlo y para qué decirlo. Tiene el horrible miedo del olvido e intentando no desaparecer, va de payaso por la vida, enseñando a cada hijo de vecino todas las medallas y premios, como los niños de una escuela de párvulos.

Como en la industria, el problema mayor de nuestra sociedad serán los desechos del Arte. Se pinta y se produce cada vez más cuadros. Tres mil obras es una cifra corriente en la producción del artista contemporáneo. ¿Será más valiosa su obra qué la de Veermer y sus treinta cuadros?

Entonces te preguntas, ¿Para qué y porqué pintar?, ¿Por dónde anda la pintura si ya no es pintura?

¿Vale la pena seguir pintando y añadir un poco más a éste conglomerado de objetos, instalaciones y otras imágenes?

¿Para qué repetir mil y mil veces la misma obra, cuándo puedo elegir a mi antojo los caminos que me apetecen, tan diversos en el Arte Contemporáneo?, ¿Tengo  qué   aburrirme?

¡Pues no!

Durante diez años, he pintado poco, necesitaba un tiempo de reflexión. El malentendido, la incomprensión que suscita mi obra, y el panorama, a mi juicio, desolador del mundo artistico me inducía a un distanciamiento.

Duros fueron estos tiempos. Sin embargo, en este caminar solitario, la compañía de dos retratos chinos, imperturbables amigos, silenciosos hasta la sabiduría, me ayudaron a soportar esta difícil travesía del desierto en mi vida de pintor.

La pintura china es una de mis pasiones. El Arte de los pintores de la dinastia Song por ejemplo, es insuperable,

 

-    La escuela realista en pintura o el absurdo histórico.

-    El Arte ese inútil indispensable.

-    No intento probar o demostrar, solamente busco.


-    De la punta del pincel al borde de la eternidad encontrada.

-    El pincel sobre la superficie virgen, como la aguja del sismógrafo.

-    Nicolás de Staël habla de la fulgurancia, prefiero para mí, la palabra incandescencia más intemporal.

-    Dejar ya, todos los problemas y pintar, pintar y más todavía.

-    La imbelicidad de una nuca. Siempre he experimentado un

enorme malestar.

-    El talento que no conoce sus limitaciones, el genio que las sublima.

-    Los zapatos de la gente, o su naturaleza desvelada.

-    En pintura antes que nada, saber lo que no quieres hacer y

por lo demás, aceptar todas las salidas.

 

tan puros son sus medios para expresarse que refuerzan, desde hace mucho tiempo, mi convicción en la inutilidad de la prevalencia de la materialidad en pintura...

Me gustaría hablarte de estos artistas, de su arte tan re­finado, del particular estatuto social que tenían algunos. Pero no tenemos tiempo. Otra vez será.

Sin embargo, no me contradecirás, si te digo que la vida es a veces cruel, pero siempre esperanzadora. Después de mis años de silencio, unos encuentros inesperados, me han hecho cruzar de nuevo la frontera, pinto, mancho las inmaculadas superficies y se funden mis inquietudes y mis dudas en el acogedor imaginario. A menudo me siento feliz.

Para terminar y como despedida, pues en esta vida siempre hay que despedirse, te haré confidente de uno de mis sueños.

Sueño, a veces, ser un monje italiano, compañero de Fra Angélico, pinto en mi celda alabando a Dios y cantando mi fe en él.

Me protege la Virgen María, cumplo con la disciplina de   mi orden y aplico con paciencia las recetas y reglas que me enseñaron para pintar. Por fin, estoy en paz con mi Dios, con el mundo y conmigo mismo.

¿Engañifa de mi mente?

La verdad, poco importa, pues alguien nos enseñó que de todos modos la vida es sueño.

 

Villanueva de Guadamajud

Agosto de 1996


H. Dechanet

 

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