29 noviembre de 2012 – 6 enero de 2013

Centro de Arte Contemporáneo / Cuenca

Escuela de arte Cruz Novillo / Cuenca


El próximo jueves 29 de noviembre la Fundación Antonio Pérez inaugura la exposición titulada Principio de error de la joven artista Natalia Fariñas. Esta exposición se encuadra dentro del convenio establecido, desde hace años, entre la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, la Escuela de Arte José María Cruz Novillo y la Fundación Antonio Pérez de Cuenca.

Como cada año, uno de los alumnos de la Facultad, elegido por un comité de profesores, tiene la oportunidad de realizar una exposición fuera de los espacios universitarios, y en esta ocasión es Natalia quien nos mostrará su obra en la sala de exposiciones de la Escuela de Arte, junto a una pequeña intervención realizada en tres puntos estratégicos de la colección permanente en la sede de la Fundación Antonio Pérez de Cuenca.

La exposición podrá visitarse en ambos espacios desde el próximo jueves 29 de noviembre hasta el 6 de enero de 2013. La inauguración y rueda de prensa tendrán lugar en la Escuela de Arte a las 20 horas.

 

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RE-ITERACIÓN PRIMIGENIA

Javier Osona

Es difícil entrar en la presentación de la obra de un artista, y mucho más cuando se conoce a la persona y su tarea artística. Todo es información que se agolpa en la yema de los dedos y que desea ser escrita, conocimiento adquirido a golpe de conocer. Hay que separarse de todo esto - lo ya conocido- para establecer nuevos caminos, nuevas interpretaciones. Tal vez sea el momento de «borrar» lo aprendido, de situarse fuera, y al contrario que Natalia Fariñas, creer por un momento en los puntos y aparte, pero con ella pensar en el “arte como un viaje de conocimiento”, en “la interferencia y el error como principios de la contradicción y de la duda”, y en ellas como creadoras de “aptitudes y capacidades híbridas que generan a partir del error un nuevo tipo de comunicación: la interpretación”. (1)

Quizá la mejor manera de acercarse a la obra de Natalia Fariñas no sea observarla desde la perspectiva cosmogónica de MirceaEliade, pero ahora creo conveniente partir de estos presupuestos, posiblemente para generar y crearme más dudas, y considerar el arte y su creación como un acto participativo del primer momento primigenio.

Si la función principal del mito es re-velar los modelos ejemplares de las actividades humanas más significativas, entre ellas - si se me permite- el arte, al re-crear el icono, la imagen de la memoria colectiva, al re-citar de nuevo el mito, se re-integra al tiempo fabuloso y se hace de alguna manera contemporánea de los acontecimientos evocados y comparte su presencia. Al re-vivir los mitos sale del tiempo cronológico y desemboca en un tiempo cualitativamente diferente, primordial, originario e indefinidamente recuperable, el tiempo en el que el acontecimiento tuvo lugar por primera vez. Esto implica una nueva experiencia, distinta de la experiencia ordinaria y cotidiana, puesto que re-actualiza acontecimientos significativos, y asiste de nuevo al momento creador, deja de existir y penetra en un mundo transfigurado e impregnado de nuevas presencias, las personas del mito.

Fariñas no realiza una conmemoración del acontecimiento creador, sino que nos adentra en la tautología de la re-iteración, y al conocer el mito conoce el origen de las cosas, un conocimiento no abstracto, sino vivido al narrar ceremonialmente el mito y efectuar su ritual.

Al contemplar sus obras se tiene la impresión de que la artista “ha querido hacer tabula rasa de toda la historia de la pintura”. Pero más “que una destrucción, es una regresión al Caos, a una especie de massa confusa primordial. Y, sin embargo, ante tales obras, se adivina que... está a la búsqueda de algo que no se ha expresado aún. Le era preciso reducir a la nada las ruinas y los escombros acumulados por las revoluciones plásticas precedentes... para poder recomenzar a cero la historia del arte”. Ha “comprendido que un verdadero recomienzo no puede tener lugar más que después de un fin verdadero”, y se dedica “a destruir realmente su Mundo para recrear un Universo artístico en el que el hombre pueda a la vez existir, contemplar y soñar”. (2)

Comparte junto al hombre de las sociedades arcaicas ese deseo de re-novación a través del mito de los orígenes. Así, su interés por un nuevo principio y la destrucción como colaboradora necesaria y primera fase de un proceso más complejo destinado a la re-creación de un nuevo mundo, de un nuevo universo artístico, le lleva a un nuevo origen, el del hombre primitivo, el del momento del nacimiento de las ideas, del pensamiento, de la necesidad de representación.

Con una nueva mirada, pero siempre manteniendo las premisas anteriores, en su Kit del Mal-Artista nos introduce en el inquieto y pantanoso mundo del mercado del arte, terreno actualmente lleno de arenas movedizas. Y aquellos coleccionables de interminables entregas que llegan junto a la entrada del otoño, nos aparecen ahora en una obra única y seriada, como aquellas viandas empaquetadas en una caja de merienda campestre, como objetos consumibles, que entregan los hoteles a los ávidos turistas de excursiones veraniegas de agotadora jornada.‡‡

Hay en Natalia Fariñas una especie de fascinación por los orígenes, hacia las cosas ocultas que no se definen precisamente como ausentes, todo lo “borrado” queda expuesto, todo lo oculto mostrado, simplemente se nos presenta disimulado a la mirada, a la aproximación. Lo que se muestra en esta exposición es lo que se disimula, lo que no deja de hurtarse a aquello que lo hace visible.

 

(1)  Notas de la artista. (2)  ELIADE, Mircea. Mito y realidad. Ed.Labor, S.A., Barcelona, 1978. Pág.79.

 

 

 

 

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