23 de marzo- 30 de mayo 2010

Centro de Arte Contemporáneo/ Cuenca


Tras su magnífica y ambiciosa exposición “ESCENOGRAFÍAS DE LA MEMORIA: La lógica de una obsesión” (octubre 2008-enero 2009) que ocupó las tres plantas del Palau de Valeriola, sede de la Fundación Chirivella Soriano de Valencia y su más reciente exposición en la Galería May Moré de Madrid (junio 2009), CAROLINA FERRER expone una nueva muestra en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. La obra que nos presenta bajo el título “RECUERDOS DEL PORVENIR” alcanza una dimensión y profundidad ejemplares. La artista ha reducido los motivos e intensificado su singular manera de trabajar, manteniendo su interés por el gran formato, las composiciones estables, una apariencia limpia y una gama de colores a la que es fiel. Defiende un modo de trabajar en extremo complejo, a base de resinas.

Su sistema de trabajo es lento y tenso. Su pintura elimina lo accesorio, otorgando intensidad a sus imágenes, la limpieza de motivos resulta exigente; el carácter irreal de la luz en sus cuadros (luz sobre la que se asientan buena parte de los logros de estas pinturas), sus rotundos negros, verdes ácidos y magentas tan personales, y la técnica empleada a base de resina epoxy dotan de misterio sus imágenes y conforman su sello de identidad, convirtiendo en única la pintura de Carolina Ferrer.

Reaparece en CAROLINA FERRER el conflicto entre su voluntad de ordenar un lenguaje formal firme y controlado para su pintura, capaz de representar un mundo sin atributos, de ideas, y la necesidad de transmitir el pulso del sentimiento. En sus cuadros el dominio de una atmósfera deja siempre paso a la intensidad de una emoción. El debate entre emoción y razón no deja de estar presente en su obra desde  sus comienzos.   

 

En su exposición “ESCENOGRAFÍAS DE LA MEMORIA: La lógica de una obsesión”, Carolina Ferrer deparaba dos sorpresas en su arranque: un vídeo “Extraña forma de vida” en la que recreaba su imaginario sin mostrar las obras; y una instalación “La habitación lúcida” en la que hacía físico lo representado en sus cuadros, sus escenarios de ficción se volvían reales. En “Recuerdos del porvenir”, la artista acompaña su obra pictórica de una serie de fotografías, fotografías que, aun abordando la misma temática que en sus cuadros, nos alejan de ellos en cuanto a la fuerza del color y el contraste lumínico que éstos presentan. La artista ha optado en esta ocasión por recrear una atmósfera de gran sutileza en sus imágenes, sirviéndose para ello de colores desvaídos, tenues, suaves; sus personajes y arquitecturas, apenas sugeridas en estas fotografías, parecen desvanecerse.

“Recuerdos del porvenir” es una gran loa al silencio, a la soledad, a la quietud, al sosiego, al ritmo lento, al recogimiento, a la contemplación, a la reflexión, a la introspección, al pensamiento, al anhelo de conocimiento. Sus figuras humanas, representadas de un modo sintético, en estudiados contraluces, nos remiten siempre a las acciones de mirar, contemplar, leer, pensar… 

Según palabras de la filósofa Maite Larrauri pintar el pensamiento, reflexionar sobre la reflexión, es uno de los objetivos de esta exposición. CAROLINA FERRER captura la fuerza del proceso de pensar, desea hacerla visible: ”Cuando contemplo los cuadros de Carolina Ferrer pienso que eso que veo es una instantánea sin rodeos y sin historias de lo que significa literalmente pensar. Pienso que eso es pensar… Algunos cuadros de Carolina Ferrer merecerían estar en las bibliotecas públicas”. 

Rigor, medida, emoción, entrega, riesgo y resultados: poco más cabe exigir a una exposición, especialmente cuando transita por territorios personales, caminos al margen de modas o propuestas generacionales.

(Extracto texto Miguel Fernández-Cid)


La exposición “RECUERDOS DEL PORVENIR” estará acompañada de un catálogo editado por la Fundación Antonio Pérez en el que se cuenta con un texto de la historiadora valenciana Dolores Sánchez Durá, titulado Recuerdos del porvenir y escenografías de la memoria: recuperar el pasado para recordar el futuro. En él hace un análisis exhaustivo de la obra de la artista donde trata con una sensibilidad impecable el contenido temático y técnico de las obras de Carolina Ferrer: << Las obras de Carolina Ferrer  parecen enfrentarse a la aporía del instante que en cuanto se aísla, sucede y deja de existir. Su mirada construye espacios imposibles, llenos de vacío con algunos objetos o figuras metafísicamente situados en esa atmósfera de nada, con elementos aislados rodeados de resina y que parecen enfrentados a su propia mismidad o al problema de su identidad...>>.

Otro de los textos con el que cuenta el catálogo es de Carlos Marzal, uno de los grandes poetas valencianos, inscrito en la poesía de la experiencia, y que ha colaborado con el texto Para rememorar el pasado: contrapuntos a la pintura de Carolina Ferrer. Texto compuesto por cinco contrapuntos en los que atiende a las principales características de la obra de Carolina: la mirada, el color, las arquitecturas, la desnudez y limpieza de su obra, despojada de anécdota y que elimina lo accesorio “auscultando el vacío”, “acechando el silencio”; Carlos Marzal lo expresa con precisión en su poemario Ánima mía: …Estoy haciendo poda en lo que canto / para cantar más hondo lo que pienso… Otro contrapunto es la infelicidad del ser humano que resume Pascal de la siguiente manera: …Toda la infelicidad del ser humano nace de una única cosa, su incapacidad para permanecer quieto en una habitación…

La exposición podrá visitarse en las salas de exposiciones temporales de la Fundación Antonio Pérez hasta el próximo día 30 de mayo de 2010.

 

 

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